Las calles continúan ocupadas por la poblada de jóvenes que desataron su ira contra las autoridades, producto de la muerte de Mahsa Amini.

JournalToday

Noviembre 9/2022

Mahsa Amini, una joven iraní de origen Kurdo, se encontraba a las 6 de la tarde del martes 13 de septiembre en la estación de metro Shahid Haqqani en Teherán, cuando fue abordada por miembros de la policía Islámica, Amini la acompañaba su hermano, quien fue informado de la detención por los funcionarios y no se le permitio ingresar al vehículo policial. Tras  cuarenta y ocho horas de su detención, la joven iraní aparecía en la sala de cuidados intensivos del hospital Kasra, totalmente inconsciente, falleciendo dos días después. El informe forense señala que recibió golpes en varias partes del cuerpo, incluido el cráneo, los antecedentes de salud de la joven indican que a la edad de ocho años Amini se le practico una cirugía cerebral, las autoridades señalan que esa fue la causa de la muerte, pero no niegan que en el centro de detención Amini fue objeto de palizas. La policía islámica es un órgano adscrito a la guardia revolucionaria islámica, creada por el fundador de la república islámica el Ayatola Jomeini y, su misión es observar el fiel cumplimiento de las normas y costumbres de orden religioso, que contempla el uso adecuado de la vestimenta. 

Hasta el presente, la familia de Amini continua reclamando justicia por la pérdida de una vida inocente, sin embargo, su abogado ve compleja la aplicación de la justicia.  La muerte de la joven Iraní fue el detonante que implosionó a la juventud, agotada por la dura crisis económica que enfrenta el pais, a tomar las calles especialmente las mujeres, los gremios ya venían en protesta y los comerciantes del Bazar –representantes del grupo de presión económico del pais – también se han sumado al descontento. Recientemente de conmemoro el cuadragésimo día de la muerte de Mahsa Amini, se congrego la juventud en distintos puntos del pais coreando consignas como “Mujer, Vida, Libertad” y “¡No queremos espectadores, únete a nosotros!”.

Por su parte, el Gobierno de los Estados Unidos de América sancionó a más funcionarios iraníes, entre los que se encuentran custodios de la prisión de Evin en Teherán. Las sanciones implementadas incluyen bloqueos financieros por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), del Departamento del Tesoro de EEUU. El conjunto de sanciones que se han implementado se dirigen a funcionarios del alto gobierno, miembros del aparato de seguridad y del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC).entre los sancionados se encuentran las siguientes figuras: Hedayat Farzadi, Director de la prisión de Evin, que alberga presos políticos, según informaciones de Washington es el lugar de detención de los manifestantes. La lista continúa con el  Comandante de la Organización de Inteligencia del IRGC, General de Brigada Mohammad Kazemi, Seyyed Heshmatollah Hayat Al-Ghaib, Director General de prisiones de la provincia de Teherán, Hossein Modarres Khiabani, gobernador de la provincia de Sistán y Baluchistán, en el sureste de Irán. Tambien fue sancionada una empresa, la Samane Gostar Sahab Pardaz Private, que según el Departamento del Tesoro, proporciona herramientas de censura, vigilancia y espionaje al gobierno de Teherán. También sancionaron a dos miembros del Ministerio de Inteligencia y Seguridad de Irán (no fueron divulgados los nombres), así como, la Academia Ravin fundada por ellos, que según el Departamento del Tesoro, capacita a las personas en seguridad cibernética y piratería informática.File:Shiraz, Iran.png

Algunas fuentes señalan que a lo interno del gobierno iraní, existe un ambiente de tensión, pues existen divisiones internas entre el sector militar que se niegan a reprimir los manifestantes, en el estamento religioso sucede igual. Las universidades han asumido el movimiento protagónico de las protestas, lo que implica profesores, empleados y, por supuesto, estudiantes. 

El reciente ataque al Santuario Shah Cheragh, en la ciudad de Shíráz no es observado como un hecho aislado, por las autoridades, temiendo que la situación continúe en su espiral de violencia.